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Jerusalén, entre historia y religión

Conocida en hebreo como Yerushalayim y en árabe como al Quds, Jerusalén, pese a ser una de las ciudades más viejas del mundo, no deja de impresionar

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Conocida en hebreo como Yerushalayim y en árabe como al Quds, Jerusalén, pese a ser una de las ciudades más viejas del mundo, no deja de impresionar por su arquitectura e historia bíblica. Aunque su fundación se remonta al año 1004 a.C., varios hallazgos arqueológicos revelan que el origen de Jerusalén es mucho más antiguo, y que los primeros asentamientos se produjeron en el milenio V a.C.

Esta ciudad ubicada en medio oriente ha sido y será una de las más apasionantes del mundo y con justa razón, pues cuenta con una historia que atrapa y un patrimonio cultural, religioso e histórico que la ha llevado a ser reconocida como la ‘Ciudad Santa’.

Pocas ciudades en el mundo emanan tanta espiritualidad como Jerusalén. No en vano la ciudad santa israelí es un centro de peregrinaje y la meca del turismo religioso. De hecho, actualmente, Jerusalén alberga importantes sitios religiosos de las principales religiones que van desde monoteístas, el judaísmo, el islam y el cristianismo.

Sin importar el sitio que visite dentro de la ciudad vieja de Jerusalén, se puede ver el brillo dorado de la Cúpula de la Roca o Domo de la Roca, que aunque no es considerada una mezquita, es un lugar de culto para quienes practican el islam.

Ciudad de Jerusalén. Explanada de las Mezquitas. Foto: Pixabay

A un costado del domo se encuentra la mezquita de Al Aqsa (la más grade de todas las existentes en Jerusalén, ya que puede albergar a 5.000 personas dentro y alrededor de la misma) la cual forma parte del complejo religioso de la Explanada de las Mezquitas, un lugar sagrado para los judíos y los musulmanes. Este lado se le conoce como Jerusalén del Este, luego de la guerra árabe-israelí de 1967.
El ‘Muro de los Lamentos’ (el último remanente del templo construido sobre las ruinas del templo del rey Salomón) es el símbolo por excelencia de Jerusalén.

El también llamado ‘Muro Occidental’ es el único resto del segundo templo de Jerusalén que permanece en pie. (516 a.C.-70 d.C.), completado por Herodes el Grande, fue un lugar sagrado para el judaísmo hace más de dos mil años, y sus vestigios continúan siéndolo hoy día. Cada día reúne a miles de judíos y a turistas que se acercan a dejar sus deseos, como dicta la tradición.

La entrada a la plaza y al ‘Muro de los Lamentos’ está permitida para todo visitante y de cualquier religión, siempre y cuando sean respetuosos en todo momento con los judíos que acuden allí a rezar. En ambas zonas hay estanterías con ejemplares de la Torá, (la primera colección de textos de la Biblia hebrea) para quienes quieran rezar y numerosas sillas de plástico para sentarse frente al muro.

Muro de los lamentos. Foto: Pixabay

Otro de los iconos de la ciudad vieja de Jerusalén es la Basílica del Santo Sepulcro o Iglesia de la Resurrección, siendo este el lugar más venerado por los cristianos de todo el mundo, ya que se levanta sobre el lugar de crucifixión, sepultura y resurrección de Cristo.

En la actualidad, seis comunidades cristianas diferentes custodian el Santo Sepulcro: griegos, armenios, etíopes, sirios, coptos y franciscanos. Aunque la interacción entre ellos es casi nula, la mezcla de vestimentas, rituales y cánticos de cada grupo hace del Santo Sepulcro un lugar muy especial para todos los visitantes, sin importar sus creencias.

Hoy Jerusalén es considerada la ciudad más sagrada para el judaísmo y el cristianismo, y es la tercera ciudad más sagrada del islam. Aunque todos estos templos, sinagogas o mezquitas ocupen las angostas calles de la ciudad santa, todo el mundo es bienvenido.

Nacimiento de Jerusalén como capital

De acuerdo con información del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, desde hace 3.000 años que la ciudad de Jerusalén ya había sido declarada como la capital de Israel y la ciudad más sagrada del judaísmo por el Rey David. Fue aquí donde se construyó el primer y segundo Gran Templo judío, y donde miles de judíos acudían, especialmente en las festividades, para la oración y el servicio religioso en la época.

En 1917, durante la I Guerra Mundial, las tropas británicas se tomaron a Jerusalén. Sin embargo, el Reino Unido, con la Declaración Balfour, se comprometió a respaldar la creación de ‘un hogar nacional para el pueblo judío’ en Palestina, un ideal buscado por el movimiento sionista. Pero, no fue hasta, 31 años después, que Israel logró constituirse como un Estado legítimo, un 14 de mayo de 1948, cuando el territorio aún era del mandato británico de Palestina.

Tras el cese de las hostilidades en 1948 y 1949, el gobierno israelí declaró a Jerusalén como su capital. Entonces, desde enero de 1950, el parlamento del país, el Tribunal Supremo, y las oficinas del primer ministro se establecieron en Jerusalén. Inmediatamente después de la guerra de Junio de 1967, Israel anexó 70 kilómetros al gran Jerusalén, y la declaró la capital unificada de Israel.

En julio de 1980, el parlamento israelí, en su Sexta Ley Fundamental, reafirmó su prerrogativa soberana y declaró a Jerusalén otra vez como la capital eterna del pueblo judío, prometiendo garantizar los derechos de todas las religiones dentro de la ciudad.

La ciudad de Tel Aviv en Israel cuenta con playas de aguas del Mediterráneo.

Conflictos por las tierras

En 1948, luego de ser proclamado Israel como Estado Ilegítimo, la bandera del Estado de Israel se izó en el edificio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York reconociendo su independencia. No obstante, en menos de 24 horas, los ejércitos regulares de Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak invadieron la ciudad, forzando a Israel a defender la soberanía recién recobrada en su patria ancestral.

En esta guerra, conocido como la Guerra de la Independencia de Israel, las recién formadas y mal equipadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) rechazaron a los invasores en combates intermitentes que se prolongaron por unos 15 meses y cobraron más de 6.000 vidas (casi el 1% de la población judía en aquel entonces), cuenta el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel en su sitio oficial.

Más tarde, durante los primeros meses de 1949, se mantuvieron negociaciones directas, bajo los auspicios de la ONU, entre Israel y cada uno de los países invasores (excepto Irak, que se negó a negociar con Israel hasta la fecha), cuyos resultados fueron acuerdos armisticio que reflejaban la situación al término de los combates.

La planicie costera, Galilea y todo el Néguev, quedaron bajo la soberanía de Israel; Judea y Samaria (Cisjordania) pasaron a dominio jordano; mientras que la Franja de Gaza quedó bajo administración egipcia hasta 1967 (desde 2007 es administrado por el partido islamista palestino, Hamas); y la ciudad de Jerusalén quedó dividida, controlando Jordania la parte oriental, incluida la Ciudad Vieja, e Israel en el sector occidental.

Por lo que, en varias ocasiones en los últimos cincuenta años, la ONU y sus organizaciones afiliadas han afirmado que algunas zonas o la totalidad del territorio de Jerusalén debe ser resuelto en futuras negociaciones directas entre israelíes y palestinos, puesto que es también una ciudad en la que los palestinos, cristianos y musulmanes, tienen el mismo derecho a construir un futuro basado en la libertad, la igualdad y la paz, según dictan varias resoluciones de la organización internacional.

Historia ancestral
Actualmente a fin de documentar la historia de los vestigios del pasado de Israel se realizan excavaciones e investigaciones arqueológicas. Los abundantes hallazgos realizados atestiguan la presencia en la Tierra de Israel de numerosas culturas, desde la prehistoria hasta el fin de la dominación otomana. 
Por encima de todo, la investigación arqueológica evidencia el vínculo histórico entre el pueblo judío, la Biblia y la Tierra de Israel, al descubrir los remanentes del legado cultural del pueblo judío en su tierra ancestral.
Esta cadena histórica ininterrumpida se observa por doquier en todo el país. Jerusalén, la capital, es el punto focal de una amplia actividad arqueológica, que ha revelado los vestigios de 5.000 años de historia, según información de varios medios internacionales. Hoy Israel es un país abierto al turismo mundial.

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